Nos educan para ponerle precio a todo, incluidos los demás.
Existe un mundo más allá de las transacciones. Un mundo donde ayudamos, no porque nos paguen, sino porque importa. Donde crecemos, no para competir, sino para comprender. Donde el progreso no se mide por lo que cuesta, sino por lo que aporta, a todos.
Ese mundo aún no existe.
Quizá podamos cambiarlo.
La raíz que nunca cuestionamos
Desde el trabajo hasta la educación, desde la sanidad hasta la vivienda, desde los alimentos en nuestra mesa hasta las relaciones que construimos — casi todos los aspectos de la vida humana pasan por una transacción. Estamos tan inmersos en esta lógica que rara vez la percibimos, y menos aún la cuestionamos.
Sin embargo, esto es una elección — no una ley de la naturaleza. Y tiene un coste: talento desperdiciado, compasión agotada, y una especie que sobresale heredando conocimiento pero fracasa heredando sabiduría, condenada a repetir sin fin los mismos errores del pasado.
Lea nuestra Llamada A Soñar